
Esta vez no hubo fallos arbitrales polémicos. La responsabilidad de este nuevo empate (el séptimo en 13 fechas) es pura y exclusivamente responsabilidad de Central. Un Central que dominó en 80 de los 90 minutos que duró el cotejo y que mereció sin dudas quedarse con los tres puntos en su visita a Avellaneda.
Carlos Ischia planteo el partido con un tinte claramente ofensivo. El equipo rosarino se puso el traje de protagonista y salio a buscar los tres puntos que tanto necesitaba.
De entrada se lo vio mejor al equipo Canalla, que no podía justificar su superioridad en el arco de Racing. El partido era ampliamente favorable a los visitantes, pero en el mejor momento de los auriazules llegó el gol de Racing por intermedio de Facundo Sava tras un blooper protagonizado por Farías, quien pisó la pelota siendo último hombre y se la dejó servida al colorado para que ajusticiara a Cristián Álvarez. El gol era demasiado premio para Racing que de no ser por la falta de contundencia canalla, debió ir perdiendo.
En el complemento, los dirigidos por Carlos Ischia salieron decididos a empatar el partido y a los 5' lo consiguieron por intermedio de Emiliano Papa luego de un gran centro de Tomy Costa.
Con el empate, Central creyó que podía ganarlo y siguió dominando las acciones. Así fue como a los 13', y otra vez tras un pase de Costa, José Vizcarra marcó la ventaja para los rosarinos con una muy buena definición. El 2 a 1 se amoldaba más a lo que había sido hasta allí el encuentro. Central tubo un par de jugadas más para incrementar la diferencia pero como de costumbre no supo como liquidar el trámite y a medida que los minutos pasaban, comenzó a cederle la pelota y el terreno a los dirigidos por Gustavo Costas.
Fue así como por otro error de la defensa auriazul, y a los 34', el ingresado Ávalos mando un centro rasante para que otra vez el colorado Sava batiera a Álvarez y cantara 100 goles en la máxima categoría.
Luego del empate, el partido se hizo de ida y vuelta y estaba para cualquiera de los dos. El intratable Sava lo tuvo dos veces más pero esta vez la fortuna jugó para los de arroyito. Central por su parte contó con un par de contragolpes que no manejó del todo bien.
El pitazo final de Maglio (de buen arbitraje) decretó un empate que dejó inconformes a los dos y sobre todo a los canallas que jugaron mucho mejor que su rival, pero que por sus propios errores (como le viene sucediendo en todo el torneo) casi se va con las manos vacías.
Central tiene que aprender que los partidos duran 90 minutos y deben cerrarse a tiempo si no quiere sufrir y seguir perdiendo puntos como viene pasando. De nada sirven los merecimientos. En la situación de Central, lo que importa es sumar de a tres y el equipo de Ischia no lo está haciendo.